Estamos en el jardín del palacio. En la distancia se oye a los heraldos que proclaman una orden de la Princesa Turandot: "Nessun dorma" ("Que nadie duerma"); el nombre del Príncipe debe ser descubierto bajo pena de muerte...

El Príncipe recoge las palabras de Turandot en su aria:

Il principe ignoto
Nessun dorma! Nessun dorma!
Tu pure, o Principessa,
Nella tua fredda stanza
Guardi le stelle
Che tremano d'amore e di speranza.
Ma il mio mistero è chiuso in me,
Il nome mio nessun saprà!
Sulla tua bocca lo dirò
Quando la luce splenderà!
Ed il mio bacio scioglierà il silenzio
Che ti fa mia!...
Dilegua, o notte!... Tramontate, stelle!...
All'alba vincerò!
vincerò! vincerò!

(Que nadie duerma! ¡Que nadie duerma!
Tampoco tú, oh, Princesa,
en tu frío cuarto
miras las estrellas
que tiemblan de amor y de esperanza...
Pero mi misterio está encerrado en mí,
mi nombre nadie lo sabrá!
sobre tu boca lo diré,
¡cuando la luz brille!
Y mi beso romperá el silencio
que te hace mía.
¡Disípate, oh noche! ¡Ocultáos, estrellas!
¡Al alba venceré!
¡Venceré! Venceré! )